El Trastorno del Sueño en el Autismo

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En los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), los trastornos del sueño fácilmente pueden pasar desapercibidos porque los problemas de comportamiento durante el día a menudo parecen prioritarios. Entre el 50% y el 80% de los niños con TEA padece trastornos del sueño y de ha descrito que la falta de sueño está asociada a mayor severidad del autismo, mayor tasa de conductas estereotípicas y mayor déficit de habilidades sociales.

Un artículo publicado en la revista Pediatric Clinics of North America nos explica cómo afectan los trastornos del sueño a los niños con TEA, cómo se pueden reconocer y cómo se deben tratar en esta población.



Trastornos del sueño habituales en los niños con TEA

El trastorno del sueño más diagnosticado en los niños con TEA es el insomnio. Se ha descrito que hay varios neurotransmisores implicados en el origen del TEA que también intervienen en el ciclo sueño-vigilia (ácido g-aminobutírico (GABA), serotonina y melatonina)pero el origen del insomnio puede deberse a la presencia de comorbilidades u otros tratamientos. Además, también pueden intervenir otros elementos, como por ejemplo, la presencia de pensamientos perseverantes, o la dificultad para estos niños de entender las expectativas de los padres relacionadas con ir a la cama y quedarse dormidos.

Por otro lado, los trastornos respiratorios del sueño como la Apnea Obstructiva del Sueño(AOS), de elevada prevalencia en la población pediátrica general, tienen relevancia en los niños con TEA, puesto que afectan al comportamiento diurno y agravan la sintomatología del TEA. Los niños con TEA pueden presentar otros trastornos del sueño como parasomnias o trastornos del movimiento durante el sueño.

Reconocimiento

Para evaluar los trastornos del sueño en los niños con TEA es importante contar con un historial completo del sueño, que incluya las horas de acostarse y de levantarse, siestas, despertares nocturnos y comportamientos asociados. La evaluación del sueño también debe incluir información sobre el comportamiento diurno, ya que en los niños, la somnolencia diurna puede manifestarse como hiperactividad. En este sentido, es importante que los padres puedan colaborar elaborando un diario del sueño de su hijo.

Existen varias herramientas que ayudan a registrar todos estos elementos, entre ellos el Cuestionario de Hábitos del Sueño en Niños (Children’s Sleep Habits Questionnaire, CSHQ)y el Inventario Familiar de Hábitos de Sueño (Family Inventory of Sleep Habit, FISH). Hay otros, como el Child Behavior Checklist, que permite detectar elementos del comportamiento (como ansiedad, agresión e hiperactividad) que pueden afectar el sueño.

Cuando corresponda, se recomienda realizar una evaluación psiquiátrica para detectar posibles afecciones que puedan estar afectando el sueño como el trastorno bipolar, la depresión o el trastorno de ansiedad.



Tratamiento

Antes de considerar un tratamiento u otro, se debe considerar y tratar todo problema médico que pueda tener un efecto sobre el sueño: esofagitis por reflujo, estreñimiento, problemas dentales, enfermedad reactiva de las vías respiratorias, eccema o molestias causadas por el pañal o el pijama. Una vez atendidos los trastornos médicos y psiquiátricos tratables, el abordaje del insomnio en niños con TEA debe enfocarse en la higiene del sueño, establecer una rutina a la hora de acostarse y otras intervenciones educativas y conductuales.

Hay varias intervenciones conductuales que han mostrado mejoras subjetivas y objetivas (actigrafía) en el insomnio, así como aspectos del comportamiento diurno y del estrés de los padres. Los niños con TEA típicamente responden bien a las señales visuales y las rutinas una vez establecidas. Se ha propuesto el uso de un horario visual o un pictograma que ilustre los pasos a seguir antes de irse a la cama, como el que se muestra a continuación:

Los padres deben primero entrenar a sus hijos y posteriormente éstos podrán seguir la rutina con una sola indicación de los padres. Si el niño no parece tener sueño a la hora de acostarse, en entrenamiento se puede hacer cuando esté cansado, y disminuir temporalmente las horas de sueño (levantándose a su hora). Una vez adquirida la rutina y se puede mover gradualmente la hora de acostarse hasta la hora apropiada.  Por otro lado, es importante que los niños aprendan a dormirse solos. Si el niño tiene ansiedad por quedarse dormido solo, los padres pueden colocar temporalmente una cama o al lado de la del niño pero sin contacto físico ni visual. Progresivamente, se recomienda ir distanciando la cama de la del niño hasta ser eliminada.

Antes de considerar cualquier tratamiento farmacológico, puede ser útil combinar higiene del sueño y melatonina que, también puede usarse para adelantar la hora de ir a acostarse. Una vez conseguido un ciclo de sueño adecuado durante 6 o más semanas, se puede suspender el tratamiento.

Cuando las terapias conductuales y la melatonina son ineficaces, se puede considerar el tratamiento farmacológico. En la prescripción de medicamentos para dormir en niños con trastornos neurológicos o psiquiátricos coexistentes, se recomienda, siempre que sea posible, priorizar medicamentos que también ayuden a dormir.

La consulta con un especialista del sueño puede ser de gran ayuda para implementar de manera eficaz intervenciones educativas o conductuales y tratamientos basados en melatonina o en otros medicamentos.

 

Artículo original: Reynolds AM & Malow BA. Sleep and autism spectrum disorders. Pediatr Clin North Am. 2011 Jun;58(3):685-98. doi: 10.1016/j.pcl.2011.03.009.